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Como evitar que nos decepcionen (Parte I)

August 16th, 2009 | By luciana

El secreto está en no esperar más de lo que los otros nos pueden dar.
Muchas veces nos cruzamos con personas o situaciones en las que confiamos a pleno y sin embargo, nos desilusionan. Ante reiterados desencantos, mejor que enojarnos con el mundo es preguntarnos qué estamos haciendo mal y modificarlo para que eso no nos ocurra más.

Cuando se pretende que las cosas ocurran de la forma en que uno quiere que se produzcan, o que las personas se comporten o sean según nuestro deseo y no sucede así, esta realidad opacada nos produce un sentimiento de frustración muy grande que termina generando la decepción, que no es otra cosa que un duelo por aquello que no llegó a ser o no salió como uno quería.
Una persona que se aferra a no ser feliz, en el fondo se asusta ante la responsabilidad que le produce el generar o mantener ese sentimiento, prefiere dejar todo en manos de otros ya que le resulta más fácil delegar en “alguien” el origen de sus alegrías y sufrimientos. Hay que tener en claro que nadie puede crear la felicidad de los demás, porque el hacerlo forma parte de los potenciales de cada uno, por lo tanto llegar a serlo o sentirse frustrado y decepcionado está enteramente en nuestras manos.

La inmadurez y las ilusiones
Las personas poco maduras suelen mezclar la realidad con lo imaginario. Por eso carecen de la posibilidad de aceptar las circunstancias y las personas tal y como son, incluidos ellos mismos. Cuando están enamorados se niegan a ver los defectos del otro, inventan situaciones irreales, esperan siempre lo mejor de su pareja, piensan que pueden hacer al otro a imagen y semejanza de sus deseos. Además suelen crearse proyectos serios, mucho más rápido de lo que la evolución normal de la relación permite forjar. Este tipo de comportamiento da como resultado rupturas y decepciones. Lo mejor es conocerse con el otro con calma, no depender absolutamente de nadie, y esperar sin ansiedad, a tener la seguridad de que con esa persona podremos compartir las vivencias que nos da la vida.

Expectativas versus posibilidades
Quienes tienden a idealizar demasiado son aquellos que poseen un “yo” inmaduro, similar al de los niños que requieren constantemente mucha atención de sus padres y del afuera en general, son personas que viven dependiendo y reclamando gestos y cosas a quienes los rodean. Tienden a idealizar a cualquiera que les tienda una mano o les demuestre un poco de interés, sin detenerse a pensar que esa puede ser solo una relación circunstancial. Por lo tanto, para evitar una decepción, lo más saludable es tener presente que las expectativas nunca deben superar las posibilidades.

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